Generalmente cuando hablamos de basquetbol o de leyendas una de los primeros nombres que nos
llegan a la mente es el de Michael Jordan y no es sólo por haber aparecido en
la película de Space Jam, sino por todos los logros, las impresionantes
habilidades que mostró en sus momentos de oro.
Nacido en los barrios de Brooklyn desde pequeño se vio
envuelto en el basquetbol pues en el patio el armó su propio espacio y en las
tardes invitaba a los vecinos a jugar.
Su carrera empezó a crear impacto cuando jugó para el equipo
de la Universidad de Carolina del Norte en la liga universitaria para que dos
años después fuera reconocido como uno de los mejores jugadores y después así
formar parte de la selección nacional de Estados Unidos y adjudicarse el oro en
los primero juegos olímpicos de Los Angeles en 1984.
Gracias a su éxito rotundo en las olimpiadas los
entrenadores empezaron a verse atraídos por su talento y fue como terminó
seleccionado para jugar con los Chicago Bulls de la NBA, sin imaginarse lo que
iba a generar después.
Una vez que empezó a debutar en el mundo profesional del
baloncesto Jordan arrasó con todo lo que se le ponía enfrente consiguiendo
llevar a los Bulls a tres campeonatos seguidos (1991-1993). Siendo reconocido
como el máximo encestador en 10 temporadas, obtuvo el récord absoluto tras
promediar 32 puntos por partido, cosa que nadie había hecho, y fue seleccionado
como MVP (Most Valuable Player) en 5 ocasiones.
Después de estos tres años de gloría Jordan participó en los
segundo juegos olímpicos con el “Dream team” pues tenía a grandes jugadores
como Magic Johnson, Larry Bird y Charls Barkley quienes de manera evidente no
sólo aplastaron sino dominaron de gran manera obteniendo el oro seguro.
Después de la tragedia del asesinato de su padre en 1993
Jordan suspendió el baloncesto.
En 1995 regresó a la NBA con los Bulls, generando el mismo
éxito que la primera vez con tres campeonatos al hilo (1996-1998).
Finalmente se cambió de equipo en 1999 a los Washington
Wizards, siendo el mismo año que anunció su retiro. A pesar de eso no lo detuvo
para seguir rompiendo récords e innumerables marcas y fue en el 2003 cuando se
retiró de las canchas.
2 oros olímpicos, 6 campeonatos y un sin número de récords es lo que lo hacen
un gran atleta, pero también es reconocida su increíble habilidad de volar por
los aires, clavar los balones, excelente anotador, buen defensivo, ágil y veloz
todo esto es por lo que terminó siendo una leyenda.
Sin duda muchos deben de envidiar a todos los que tuvieron
el placer y el gusto de verlo jugar.




No hay comentarios:
Publicar un comentario