domingo, 16 de abril de 2017

De medallas a acreditaciones

“Respira, inhala, exhala, una vez más…ahora, salta.”

Una de las cosas que siempre nos hace sentirnos vivos, por más malo o bueno que parezca, son los giros inesperado que da la vida.
En un momento te encuentras recorriendo cierto camino, aprendiendo cosas, escribiendo metas y cuando levantas la mirada descubres que las vías se desviaron un poco del destino que planeabas y aunque tú estás bajo el comando no siempre se puede tomar el rumbo que ya habías marcado para ti.
El deporte es uno de esos temas tan amplios con tantas vertientes que puedes llegar a él de múltiples formas:
  • Atleta.
  • Coach.
  • Médico.
  • Psicólogo.
  • Analista/ Comentarista / Reportero.
  • Etc.

Y es precisamente en la primera y en la última mención en la que me quiero detener en esta nota.
Cuando yo era una niña, en primaria, no tenía mucha condición. Un día estaba en la clase de educación física. El profesor pidió que le diéramos tres vueltas a la cancha.

“Tres vueltas. ¿Qué tan complicado puede ser? “-pensé.

Sin embargo lo fue y terminando la primera vuelta me empezó a dar un ataque de asma, por la pésima condición que tenía. No lo tomé tan importante, sin embargo lo recuerdo para tener un diámetro de comparación.
Por una u otra razón la vida me llevó en el camino del deporte. Una vez que realicé una competencia, por tan inocente que fuera, me encantó, porque me di cuenta que practicar un deporte, competir, te hace sentir poderoso, porque empiezas a notar que los límites que tú creías tener no son reales y los rompes, te auto realizas, hasta cierto punto, te sientes satisfecha, te exiges, una y otra vez.
Comencé a nadar un poco más fuerte. Me entrené y me entrenaron (porque  el coach también se merece muchos más créditos que uno mismo, "Gracias Octavio Martínez") para hace triatlones, bici de montaña.
Tal vez no era la más rápida, pero era constante y mantenía marcas promedio. Nadé 1.5 kilómetros en aguas abiertas, para después de un año nadar 3kms.
Me encontraba en un punto de la gráfica que empezaba a ascender, sin embargo aquí va un segundo giro en mi vida…
Le doy $1,000 pesos a la persona que no conozca a alguien que se haya lastimado la rodilla (la ventaja es que si no conocías a alguien ahora sabes de mi).
Y sí, muchos no lo sabían, otros sí. Padezco de la muy conocida falla de rodilla y eso fue algo que marcó, probablemente, el trayecto de mi vida.
No te puedo asegurar que si no hubiera sufrido esa lesión (dos veces en un año, por cierto) mi vida sería totalmente de alto rendimiento, pero probablemente no estaría sentada escribiendo o hablando de deportes.
Cuando intenté regresar a las aguas, a las pistas y a todo ese asunto me fue difícil, pues todo mi talento quedó atascado, como si mi rodilla hubiera puesto un candado.
Después de otros años de no sólo rehabilitación física, sino también mental, quise regresar, pero ahora con el americano y al parecer pasó lo mismo…mi otra rodilla también decidió no funcionar…sumado con otros factores, lo tuve que posponer.
Entonces ¿qué más se puede hacer si se quiere estar en el deporte, pero no lo puedes practicar? Pues se habla de él.

Y así fue como cambié mis medallas de competencia por acreditaciones para estar en eventos y hablar de ellos.
No podía desperdiciar mi nivel de empatía, mi conocimiento deportivo, mi prosa, mi pasión por el deporte, por los retos, por lo grande que te hace como persona en múltiples cosas…no lo podía dejar pasar y al parecer a algunos les gusta lo que hago.
No creo que sea algo frustrado, considero que mi deber es transmitir pasiones, historias,
comunicar, relatar, poner el corazón de un atleta en unas cuantas letras.
Cambié la pasión de estar en los carriles de la alberca por estar en el sideline de las canchas, cambié las velocidades de la bici por los viajes a los juegos y así muchas cosas.
Cuando se ama algo nunca se deja a sus 100%, sigo haciendo ejercicio, visualizándome en algunas competencias o juegos, pero se que por ahora tengo una misión y un objetivo.
Mi nuevos retos los rompe esta reportera de bolsillo o bueno, ese es el camino que por ahora estoy conduciendo…quién sabe lo que suceda después.


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